La Pascua: Un Significado Olvidado en un Mundo Distraído
Vivimos en tiempos en los que la verdadera esencia de la Pascua parece haberse desvanecido en medio del ruido de la cultura contemporánea. Para muchos, esta celebración no es más que una excusa para tomar unas vacaciones, compartir una cena festiva, o disfrutar de momentos de ocio con familiares y amigos. El mundo, sumergido en el desenfreno de sus sentidos, ha oscurecido su visión espiritual, transformando un evento de redención en una simple pausa recreativa. Redescubrir el significado de la Pascua no es solo una cuestión histórica, sino una necesidad espiritual urgente.
En esta reflexión, exploraremos el significado bíblico de la Pascua, desde su raíz en el Antiguo Testamento hasta su plena revelación en el sacrificio y la resurrección de Jesús. Solo comprendiendo su verdadera dimensión podremos vivir la fe con una perspectiva renovada y centrada en la obra perfecta de nuestro Salvador.

CONSIDERA
“Pero Dios, habiendo pasado los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan, por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia por aquel varón a quien designo, dando fé a todos con haberle levantado de los muertos.” Hechos 17:30-31
Jerusalén Ciudad Santa
Resucito

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“Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levanto de los muertos, serás salvo”. Romanos 10:9

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La Pascua tiene un significado profundo tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Se centra en la redención, el sacrificio y la obra expiatoria de Cristo.
La Pascua (Pesaj) fue instituida en Éxodo 12, cuando Dios liberó a Israel de la esclavitud en Egipto. Los israelitas sacrificaron un cordero sin defecto y aplicaron su sangre en los postes de sus puertas para que el ángel de la muerte "pasara de largo" y no los destruyera. Este evento marcó el inicio de su liberación y estableció un patrón de sacrificio sustitutivo.
Desde una perspectiva bíblica, la Pascua es más que un evento histórico: es un tipo (figura profética) del sacrificio definitivo en Cristo. Hebreos 10:1 nos recuerda que las ceremonias del Antiguo Testamento eran sombras de la obra redentora de Jesús. Los sacrificios del antiguo Testamento, solo podían cubrir los pecados, pero el sacrificio de Cristo los quita definitivamente.
El Nuevo Testamento revela el cumplimiento de la Pascua en la obra de Cristo. Pablo declara en 1 Corintios 5:7: "Porque nuestra Pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros." Aquí se muestra que el sacrificio del cordero pascual era un símbolo de la muerte sustitutiva de Jesús en la cruz.
Para un creyente, la Pascua no es solo una conmemoración histórica, sino una realidad espiritual con implicaciones profundas:
La Pascua, señala la transición del sistema sacrificial del Antiguo Testamento al cumplimiento pleno en Cristo. La sangre del cordero en Egipto fue un precursor de la sangre derramada en la cruz, y la liberación de Israel prefigura la redención de los creyentes. Es un recordatorio de la justicia de Dios y Su gracia inmensa manifestada en Cristo.
No postergues la decisión más importante de tu vida. La oportunidad que hoy tienes de aceptar el sacrificio de Cristo es un acto de gracia incomparable. No dejes pasar el tiempo ni confíes en un mañana incierto, porque hoy es el día de salvación. Dios, en su infinita misericordia, extiende su mano amorosa hacia ti, ofreciéndote redención y vida eterna.
Pero recuerda, Dios no solo es misericordioso, sino también justo. Su justicia es perfecta y un día será plenamente manifestada contra aquellos que han rechazado el sacrificio de su Hijo en la Cruz del Calvario. Su amor es tan inmenso que no escatimó en entregar a su propio Hijo para que todo aquel que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna (Juan 3:16). La cruz es la máxima expresión del amor y la justicia de Dios. En ella, Cristo tomó nuestro lugar, cargó nuestro pecado y soportó la ira divina para que la humanidad tuviera la oportunidad de ser librada de la condenación eterna. Es el regalo más precioso, pero no es un regalo que pueda ser ignorado sin consecuencias. La justicia divina asegura que cada uno deberá rendir cuentas.
Por eso, no endurezcas tu corazón. Hoy es el día de salvación, hoy es el momento de responder al llamado de Dios. No rechaces la gracia que se te ofrece, porque el sacrificio de Cristo es la única esperanza para la vida eterna y la reconciliación con el Padre.
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